Vale Acevedo y el poder de abrir los ojos

14/03/2022

La cantautora argentina propone quemar cajas y ser uno mismo con su single “Mi Poder”, adelanto de su próximo álbum que estrenará este año con Altafonte

María Gabriela Fernández B.

La música de Vale Acevedo es una invitación a conectar con la fuerza. Sus letras dan cuenta del deseo de mirar al propio fuego y de encender las miradas de quienes la escuchan.

Vale rockea y sonríe con las canciones que han nacido de su modo inquieto de sentir. Un tatuaje en su antebrazo le ayuda a recordar que siempre hay más por ver, detrás de lo evidente; y el marcado delineado de sus ojos muestra también la intensidad con la que mira al universo.

Esta cantante y compositora argentina de 26 años, formó parte del line up de la más reciente edición del Cosquín Rock; y cuenta con un álbum y tres EPs publicados en su carrera, donde ha combinado reversiones de clásicos del rock nacional, con temas de su autoría. Ahora, se prepara para estrenar próximamente un nuevo material discográfico, de la mano del sello Numen en colaboración con Altafonte.

En el primer single adelanto, titulado “Mi Poder”, Vale Acevedo convoca a su fuerza interna, e invita a la audiencia a romper los moldes, quemar cajas y a bailar como Elvis.

“‘Mi Poder’ es una canción sobre algo que me pasa a mí pero también a mucha gente. A veces, no nos queremos lo suficiente o sentimos que estamos metidos en una caja de lo que hay que hacer;

la realidad es que simplemente estamos acá volando en una piedra por el espacio y lo único que hay que hacer es ser uno mismo, equivocándose o acertando”.

— ¿Cuáles cosas te ayudan a conectar con tu poder?

— Principalmente, la música. La música no me juzga, no me critica. Si tuviese que personificarla, diría que es una buena amiga que me acompaña y además hace que me vuelva Vale Acevedo. Yo soy Valentina, y Valentina es una persona que tiene miedos e inseguridades como cualquier otra.

Pero con Vale Acevedo, que es Valentina + La Música, siento que puedo lograrlo todo. También la guitarra, porque tenerla conmigo me hace sentir menos desnuda en el escenario, más fuerte, más yo.

— ¿Cómo conseguir ser uno mismo en un mundo digital que celebra la repetición?

— Es retador. Lo normal es cómodo, a veces. Por ejemplo, a mí me pasaba en el colegio que yo era un poco rara. A mi me gustan los extraterrestres, los duendes, los poderes, no solo el interno, sino que realmente siento que hay magia. Yo soy muy optimista, pero sabía que era “la rara”. Muchas veces, me pasaba que había que adaptarse y hablar sobre lo mismo que los demás, porque la zona de confort a veces te deja tranquilo y porque lo distinto incomoda al resto.

—¿Por qué crees que las diferencias individuales sean tan incómodas para la mayoría?

—Siento que ser uno mismo habla de que tenés seguridad y eso no le gusta a todo el mundo. Me ha pasado también: cuando yo me tiraba abajo, me criticaba, la gente me decía “tranquila Vale, sos una genia”. Ahora, cuando empiezo a decir que siento que con la música soy muy genia, la gente se incomoda. Pero, para mí, es bueno saber en lo que uno es bueno y en lo que no.

—Hay gente que simplemente hace lo que hay que hacer porque viene trayendo mandatos de generaciones, no es malo ni bueno, cada persona tiene sus tiempos, hasta que cada uno hace el clic y poco a poco nos damos cuenta de que la posta es ser uno mismo.

—¿Cómo fue el momento en que compusiste “Mi Poder”?

—¡Estaba llorando! Fue la típica escena de cerrar fuerte la puerta, arrancar los papeles, romperlos… Yo soy una persona muy emocional, cero conflicto, pero si me decís algo que realmente toca mi herida, empiezo a rugir. Esa vez me había peleado con mis papás.
—Entonces entré a mi habitación, cerré la puerta, rompí todo y digo “quiero sentir mi poder, loco, me cansé de guardarlo, no quiero hacer lo que tengo que hacer porque el otro tiene que estar cómodo”. Exploté y saqué todo “mi poder que es como magia, así como una risa contagia”, empecé a rapearlo, guitarra en mano. Ese día creo que terminé con los dedos ensangrentados, estaba enojada, y saqué creo que lo mejor que podía haber sacado, que es un tema.

—¿Cómo es tu relación con la magia como lugar de poder personal?

—Creo que a muchos nos pasó que el 2020 nos sacó muchísimas cosas, pero también nos dio otras. El 2020 tuve mi primer ataque de pánico. Antes, yo era una persona muy de no creer en nada, pero esto me craqueó la cabeza, rompí la matrix ¡Como que volví a nacer! Empecé a meditar, a hacerme preguntas sobre todo. El tercer ojo me lo tatué porque realmente habla de estar despierto, hay quienes lo ven como una religión, para mi es espiritualidad. Me interesan el tarot, los cristales ¡todo! Me estoy volviendo una bruja moderna y creo que todos tenemos la capacidad de crear magia en nuestra vida. Suena super hippie, pero el amor es una magia muy poderosa. Les deseo a todos los que tal vez estén pasando también por ansiedad que puedan respirar , nadie pidió estar acá, estamos todos intentando ver qué pasa y creo que un poco de eso van mis temas. Desde el inicio, hasta el día de hoy, mis canciones acompañan lo que me está pasando.

Vale Acevedo

Las mil caras de Elvis

 

—¿Cómo fueron tus acercamientos iniciales a la música?

Yo siempre fui una chica muy inquieta. A los 13 años, mis papás me regalaron una guitarra y desde ese momento me cambió la vida para siempre. Después conocí la música de “un tal” Elvis Presley y me enamoré de él, no solo porque era muy fachero, también por su manera de cantar y de ser showman, de sus gestos, la actitud que tenía, todo. 

Como a los 15 o 16 años hice mi primera canción y desde ese momento no paré de componer. También lo tomé como una catarsis personal que le recomiendo a todo el mundo: escribir te ayuda a ver lo que estás pensando en un papel y encima no vas a mentir porque es para vos.

 

—¿Recuerdas aquella primera canción que escribiste?

Se llamaba “Musas”. Casualmente, este año va a salir un disco y, no quiero spoilear mucho, pero tendrá un pedacito de esa canción. Pensá que nunca la toqué en vivo, era muy chica. Pero ahora la volví a versionar con otro tema y aparece el estribillo de la canción original. Para mí, es como hacerle un homenaje a aquella Vale adolescente.

 

 ¿Cuánto del Elvis que te inspiró en la adolescencia reconoces en la Vale Acevedo de hoy?

Yo creo que se nota mucho en los videos y en las charlas, yo soy una persona que hace muchas caras y Elvis también. Él fue un mentor, un maestro para mí, así que está en mis caras y en mis gestos.

 

—¿Cómo ha sido la experiencia de crecer como artista femenina de rock en un contexto donde el machismo se hace tan presente?

 

Por suerte, yo siempre tuve bastante aguante de varones y personas de todos los géneros, y no puedo decir que haya vivido experiencias fuertes que me impidan hacer mi música. Pero sí es verdad que a veces cuesta. Por ahí te quieren encasillar, todavía hay quienes veo que en un festival se sorprenden porque toco la guitarra eléctrica, o creen cosas como que, por maquillarte, es que “te hacés la sexy”. Nunca sufrí nada grave despectivo por mujer, pero hay cosas sutiles que a veces me digo “uh qué ganas de tener un pito para que no me digan nada” (Risas). 

De todos modos, estoy contenta de poder hacer mi música y creo que se está abriendo más la escena. Cada vez somos más mujeres, no solo en el rock.

tapa mi poder
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