Silvio Rodriguez con Diákara

08/10/2021

El legendario cantautor cubano publica por fin "Silvio Rodríguez con Diákara", el disco "perdido" que empezó a grabar hace 30 años en México con el supergrupo de jazz-rock Diákara.   

Silvio Rodríguez (La Habana, 1946) es sin duda una de las figuras más influyentes de la canción de autor latinoamericana de todos los tiempos. Canciones como "Ojalá", "Playa Girón", "Unicornio" o "La maza" forman parte del imaginario colectivo de millones de hispanohablantes de todo el mundo. Máximo representante del movimiento de la Nueva Trova, su producción discográfica abarca casi cinco décadas y más de 40 álbumes incluyendo colaboraciones... Pero aún quedaba una joya que lleva más de 30 años gestándose y que hoy por fin ve la luz (Havana, 1946) is undoubtedly one of the most influential figures of Latin American singer-songwriters of all time. Songs such as “Ojalá”, “Playa Girón”, “Unicornio” and “La maza” are part of the collective imagination of millions of Spanish speakers around the world. The maximum representative of the Nueva Trova movement, his record production spans almost five decades and more than 40 albums including collaborations… But there was still a jewel that has been more than 30 years in the making and that today finally sees the light of day.

Así lo explica el propio Silvio Rodríguez: 

Este disco se grabó en 1991, en los estudios del sello PolyGram en la avenida Miguel Ángel de Quevedo -en Coyoacán-, Ciudad de México. Lo grabó el joven ingeniero Francisco Miranda, con la asistencia de Miguel Ángel Bárzagas, quien nos hizo el sonido en vivo. Llegamos allí un poco cansados, con ganas de volver a casa, ya que acabábamos de terminar una gira por las ciudades aztecas. Sólo hubo tres o cuatro sesiones matinales en las que conseguimos grabar 10 canciones, gracias al entrenamiento de la gira. En una mañana hice 8 de las voces que puedes escuchar aquí. Las otras dos logré hacerlas veinte años después, en los estudios Ojalá de La Habana, cuando retomé este trabajo para finalmente publicarlo

Estas grabaciones han pasado por muchas tribulaciones y han generado muchas aventuras. Originalmente fueron grabadas con reductores de sonido muy específicos, equipos que se conectaban a las grabadoras en uso en la época. En Cuba no existía esa tecnología y siempre que reproducíamos las cintas escuchábamos un desagradable sonido calcáreo en primer plano. Esto nos hizo darnos cuenta de la necesidad de buscar lo que nos faltaba, para mezclar con la mayor calidad posible

Un día nos hablaron de un estudio nuevo en otro país que "lo tenía todo". Nos pusimos en contacto, pero no tenían reductor de sonido. Sin embargo, nos prometieron alquilarlo en un tercer país y que lo tendríamos cuando llegáramos. Entonces hablé con Chucho Valdés, que debía tocar el piano en Venga la Esperanza, ya que utilizábamos su arreglo, y le propuse que viajara con nosotros para terminar la grabación.

Chucho, entusiasmado, pospuso los compromisos y se subió al avión con nosotros para llevarnos a nuestro destino. Pero la alegría de nuestra llegada se desvaneció cuando en el estudio nos dijeron que aún no tenían el equipo prometido, aunque lo esperaban para el día siguiente. Esa conversación se repitió, de forma idéntica, durante 10 días consecutivos hasta que, al undécimo, sin más recursos para continuar allí, tuvimos que regresar a Cuba con nuestras cintas de dos pulgadas sin tocar. Lo bueno de esos 11 días fueron las vacaciones que disfrutaron los grandes talentos que me acompañaron

Desde mediados de los años 80, yo había propuesto en Cuba la idea de construir estudios de grabación con tecnología de punta. A finales de 1989 se nos autorizó a crear un fondo para este fin, que se inauguró con los honorarios del memorable concierto en el Estadio Nacional de Chile en 1990. Tras concluir mi colaboración con Diákara, adquirimos un multipistas de 24 canales y el esquivo reductor de sonido. Como nuestros estudios eran todavía un proyecto, prestamos ambos equipos a la EGREM, que los utilizó durante varios años. Gracias a ello, en la calle de San Miguel, en Centrohabana, logramos completar la grabación que habíamos iniciado en la avenida Miguel Ángel, en Coyoacán

La razón que durante 30 años me ha animado a volver una y otra vez a esta obra ha sido su calidad musical. Diákara fue un grupo excepcional que en pocos meses alcanzó una notable solidez y originalidad. No hace mucho, gracias a Emilio Vega -antiguo Diákara y todavía estrecho colaborador-, pusimos en los estudios Ojalá una formidable cuerda de metales y un par de clarinetes, que "humanizaron" un sonido que originalmente se hacía con teclados

Después de 30 años de incansable trabajo en este proyecto, por fin puedo dedicarlo a la memoria del fundador de Diákara -uno de los más grandes bateristas que ha dado Cuba-: Oscarito Valdés (hijo). A él, en su eternidad, le agradezco haberme invitado a inaugurar juntos esta rica experiencia.

Silvio Rodríguez Domínguez,

Habana, Junio 2021

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